
Y entre personas mucho más. Al fin y al cabo de ¿qué están compuestas las empresas? o sólo somos números, ni una pieza más de un puzzle que puede componerse con otra de las mismas características; somos personas. Y por ello tal y como decía Aristóteles somos un zoon politikon pues a diferencia de los animales poseemos la capacidad natural de relacionarnos políticamente, o sea crear sociedades y organizar la vida en grupos.Estamos destinados a unirnos de algún modo a los demás.
A la mayoría de los directivos, a quienes se les ha enseñado que nunca compartan el control de la empresa, se les antoja harto difícil las alianzas. Sin embargo, en un mundo de rápida globalización, las alianzas no son un instrumento de conveniencia, sino que son esenciales a la hora de servir a los clientes. Hoy las necesidades y preferencias de los clientes en todo el mundo están convergiendo.
También se dispersa la tecnología. Ninguna empresa puede retener en exclusiva la tecnología verdaderamente importante; nada puede seguir siendo de propiedad exclusiva, necesitamos compartirla para así poder enriquecernos. Sino, ¿cómo han llegado a tener tanto éxito las redes sociales? Estas dos fuerzas significan que las empresas se enfrentan con costes fijos crecientes, ya sea de investigación y desarrollo, promoción de una marca, creación de una red de distribución o desarrollo de un sistema competitivo de información de gestión. Todos estos costes fijos indican la conveniencia de forjar alianzas. La mera cooperación puede alcanzar muchos de los fines para los que se intenta a veces la fusión y sin reducir por ello el ámbito para las iniciativas por parte de las empresas independientes.
Podríamos seguir aportando razones una eternidad, pero en resumen queremos dejar claro que necesitamos de los demás; que la unión hace la fuerza.
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