lunes, agosto 23, 2010

Sonría por favor!

EL VALOR DE UNA SONRISA

No cuesta nada, pero crea mucho.
Enriquece a quienes reciben, sin empobrecer a quienes dan.
Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre.
Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus
beneficios. Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de
los amigos.
Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra
las preocupaciones.
Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie a
menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.
Y si en la extraordinaria afluencia de último momento de las compras de Navidad alguno de nuestros vendedores
está demasiado cansado para darle una sonrisa, ¿podemos pedirle que nos deje usted una sonrisa
suya?
Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna que dar.

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