martes, agosto 03, 2010

Año 2010: la era del riesgo

La palabra mágica que está en boca de todos ya sabemos cuál es. Ella protagoniza los boletines informativos de radio, televisión y portadas de diarios; ha hecho florecer como girasoles carteles de "se vende" o "se alquila" de muchos comercios de nuestros barrios; hace sombra a la inmensa cola de los "sin trabajo" de nuestro territorio. Efectivamente, hablamos de la conocida "c r i s i s".

Pero no tocaremos ninguno de los planos anteriores. De eso ya hay bastante dicho y por decir que saldrá de gente con mucha más idea de política y economía que nosotros. Vamos a adentrarnos en nuestro sector: el de los espectáculos y eventos.

Recibir una solicitud de presupuesto es para todos una alegría; hacer una visita comercial y salir con una propuesta interesante, es otra gran alegría. Y estar en la oficina preparando proyectos es sin duda lo que nos llena cada día.

Pero... estamos en una era diferente. Una era en que los motivos para descartar un proyecto son muy diferentes a los de hace no tanto tiempo. Un tiempo donde los compañeros se convierten en dura competencia, y en ocasiones, d e s l e a l. Pero tampoco nos dedicaremos a hablar de esto; no merece tanto la pena.

Hablaremos de oportunidades. De momentos clave en las trayectorias de nuestros clientes. La confianza intercambiada entre proveedor y cliente se mezclaba en algo parecido a amistad y buen entender. Pero amigos; la citada c r i s i s está haciendo mucho daño a esa relación. Y la competencia más nueva, recién llegada al mundo empresarial, está usando armas "de destrucción masiva" a la hora de colocar sus proyectos y vender cueste lo que cueste.

¿Las armas? Como las de destrucción masiva... sabemos de su peligro, se su alcance... ¡de sus terribles consecuencias! Pero... ¿cómo son? ¿son todas iguales? ¿dónde se esconden? ¿logran su objetivo? Todas estas incógnitas se repiten en ambos casos. Los nuevos competidores del sector cultural, del ocio, del espectáculo y organización de eventos pueden poner en peligro, sin duda, la calidad hasta entonces alcanzada de algunos clientes con sus proveedores de confianza.

Todo por intentar abarcar más; por intentar subir los escalones de dos en dos porque así la escalera se hace más corta... pero ¡cuidado! porque en este caso, pueden pasar dos cosas. La primera: llegar rápido no siempre es llegar bien -"las prisas no son buenas consejeras"-. La segunda: la caída, si no pisas bien, es mucho más grande.

Amigos y compañeros. Sigamos juntos ofreciendo experiencia, calidad y resultados a nuestros clientes. Es la mejor garantía y referencia de nuestras empresas.

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